ANALISIS
Por MARTIN CABRERA
En el partido de los debutantes, Franco Mussis no dejó ninguna discusión: fue el mejor jugador de Gimnasia. También de la cancha.
Tácticamente parece difícil discutirlo. Pedro Troglio lo sacó de la banda derecha, donde juega habitualmente, para ponerlo en el medio, justo frente a Verón. Fue una estampilla del capitán albirrojo, lo siguió a todos lados, lo presionó y hasta lo obligó a forzarlo cuando tenía la pelota en sus pies.
A partir de ahí Gimnasia empezó a ganar el partido. Siempre dispuesto para la contra, puso el cuerpo cuando tuvo que hacerlo y se las ingenió para ser salida rápida.
No tuvo una actuación virtuosa ni desplegó magia, pero jugó de la manera que se juega un clásico. Jamás quitó la pierna, movió esas piernas a la velocidad necesaria para llegar a un cruce y hasta se dio algún lujito que habrá sido festejado por sus hinchas en el Bosque.
“Demostramos cómo se juega un clásico y que Gimnasia va a dar que hablar”, respondió al salir del vestuario, con el pecho inflado y la pelada más reluciente que nunca. “ Troglio pide que cada uno se sacrifique por el otro. este equipo presiona y te come las patas en todas las líneas” .
El Gordo Mussis, como lo conocen en Abasto (en su Los Hornos natal), fue la figura y se retiró del vestuario con la satisfacción de haber jugado un partidazo, como esos que jugó con la categoría ‘92 del Lobo, en esos clásicos con Maximiliano Meza, Nico Sanguinetti, Facundo Urquiza, Nicolás Benavídez, Santiago Magallán, Luis Peralta, Agustín Curima y Federico Rasic a su lado y contra Gerónimo Rulli y otros de la vereda de enfrente.
“La idea era cortar el circuito de juego a Sebastián (Verón) y después seguir a Damonte, que fue el que lo reemplazó. Estoy contento porque este equipo respondió y va a dar que hablar” , destacó el volante al retirarse del estadio Unico.
Y siguió: “Uno, cuando juega un clásico, lo hace a mil revoluciones y se juega la vida en cada pelota. Jugué en Inferiores y lo vivo de otra manera. Trate de ayudar a mis compañeros y representar a los hinchas” .
También, como el resto de sus compañeros, se fue con bronca por la expulsión de Facundo Oreja. “Para mi entender no fue mano, no la vio y se dejó llevar por el tumulto de la gente. Once contra once no sé cómo hubiera sido. Hasta ahí éramos superiores. Fue el mejor partido que me tocó hacer, en una posición que me gusta mucho” .
“Nos vamos conformes porque jugamos un clásico como se tiene que jugar y representamos a la gente de la mejor manera. Jugamos como los hinchas que no pudieron estar acá. Esto fue para ellos. Troglio nos felicitó por lo que hicimos y que fuimos ampliamente superiores” , cerró el Gordo.
Además de Mussis, Blengio y Monetti, en Gimnasia cumplieron Barsottini y Pouso. De los pibes surgidos de la cantera, otro que jugó un buen partido fue Maxi Meza
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